Los modelos eléctricos chinos protagonizan el gigantesco salón del automóvil de Pekín
El salón del automóvil más grande del mundo abrió sus puertas este viernes en Pekín, donde se espera que cientos de miles de aficionados al motor acudan a admirar los últimos modelos del sector, en especial los eléctricos chinos dotados de tecnología de punta.
El ambiente en el salón es electrizante.
Filas de influencers posan ante los relucientes vehículos y se apresuran hacia maletas llenas de ropa para cambiarse entre toma y toma.
Gerentes entusiasmados, plantados frente a enormes pantallas en los pabellones del centro internacional de exposiciones, intentan seducir a los compradores en un mercado despiadado.
Marcas extranjeras tradicionales como Volkswagen, Toyota y BMW dominaban en su día el mercado chino, pero en los últimos años han perdido cuota de mercado frente a empresas nacionales que se adelantaron en la revolución de los autos eléctricos, por cierto muy competitivos a nivel de precios.
Fabricantes chinos como BYD, Xiaomi y Xpeng también están ahora a la vanguardia de la integración de software de inteligencia artificial y tecnologías de conducción autónoma en sus vehículos eléctricos.
La exposición Auto China, que se celebra en dos recintos contiguos en la capital, abarca 380.000 metros cuadrados, según los organizadores, lo que equivale a más de 50 canchas de fútbol.
Más de 1.400 vehículos de cientos de empresas extranjeras y nacionales estarán en exhibición desde este viernes, cuando la feria abrió sus puertas a los profesionales del sector y a los medios, y posteriormente al público en general desde el 28 de abril hasta el 3 de mayo.
- Objetivo Europa -
Los visitantes ovacionaron a He Xiaopeng, fundador de Xpeng, cuando subió al escenario junto al último vehículo eléctrico del fabricante chino: el GX, un imponente SUV de seis plazas que incorpora tecnologías de inteligencia artificial y está dirigido al mercado de lujo.
Al GX le seguirán robots humanoides a partir de este año, y después autos voladores que Xpeng, fundada hace apenas una década, espera empezar a producir a gran escala el año que viene, prometió He Xiaopeng.
Se espera que las marcas nacionales compitan por impresionar a sus rivales con mejoras en la conducción autónoma, la recarga de baterías y el transporte futurista.
Mientras tanto, los fabricantes de autos extranjeros colaboran cada vez más con empresas locales para mantenerse al día con los avances tecnológicos.
BMW se ha asociado con el fabricante chino de baterías CATL, mientras que Audi utiliza los sistemas de asistencia a la conducción de Huawei, y Volkswagen desarrolla vehículos eléctricos junto con Xpeng, con sede en Cantón.
Brian Gu, presidente de XPeng, declaró a los periodistas que las empresas están aprovechando hoy en día "sus respectivas fortalezas para colaborar con China", tanto en el país como en el extranjero. Esta tendencia, añadió, no hará más que acentuarse.
"El año pasado, Europa representó cerca del 50% de nuestras ventas mundiales", subrayó, y pronosticó una "aceleración del crecimiento" en el Viejo Continente, ya que Xpeng tiene previsto "lanzar aún más productos nuevos para el mercado europeo" en 2026.
Este año, las empresas también competirán por vender espacio, según los analistas, con los SUV amplios como nueva área de crecimiento dirigida a clientes que priorizan los asientos y la comodidad.
China "se ha convertido en un mercado impulsado por la retención de clientes y la sustitución/actualización, y estos grandes SUV satisfacen esa necesidad", escribió el analista independiente Lei Xing en un blog esta semana.
Las empresas chinas han inundado el mercado nacional en los últimos años con programas de canje, ofreciendo enormes descuentos a los clientes para que cambien su auto antiguo por uno nuevo.
Esta feroz guerra de precios llevó el año pasado a las autoridades del gigante asiático a pedir un control más estricto y a mejorar la regulación a largo plazo de la competencia.
L.Klein--BlnAP