Los eclipses, una oportunidad para desentrañar los enigmas del Sol
Fascinantes para el gran público, los eclipses solares son una oportunidad excepcional para los científicos para profundizar en el conocimiento del universo. Hace más de un siglo, por ejemplo, uno de estos fenómenos permitió confirmar la teoría de la relatividad de Einstein.
Cuando la Luna oculte al Sol el 12 de agosto y oscurezca una parte de España, equipos científicos aprovecharán para estudiar el campo magnético de nuestro astro, su atmósfera y su clima, que a veces provoca perturbaciones en la Tierra.
El historial del uso científico de estos fenómenos es largo. Y una de sus contribuciones más destacadas fue confirmar la teoría de la relatividad general de Albert Einstein en 1919.
Corrió a cargo del astrónomo británico Arthur Eddington durante un eclipse en la isla de Príncipe, en África Occidental, que se pasó a conocer como "el eclipse de Epstein".
Justo cuando el resplandor del Sol permanecía oculto por la Luna, Eddington consiguió observar la desviación de la luz de las estrellas visibles, un fenómeno conocido como lente gravitacional.
Esas observaciones confirmaron los cálculos de Einstein conforme la masa de los grandes objetos celestes deforma el tejido del espacio-tiempo y curva la trayectoria de la luz.
Más de cien años después, será en España, en una franja desde la costa noroeste hasta las islas Baleares, donde los científicos podrán observar la ocultación total del Sol.
Dispondrán de un minuto y 40 segundos para recoger toda la información posible.
- "Una suerte increíble" -
"Nuestro trabajo busca comprender los mecanismos físicos que sustentan la actividad del Sol", explica Allan Sacha Brun, astrofísico y director de investigación en el Comisariado francés de Energía Atómica y Energías Alternativas (CEA).
Como estrella, el Sol emite constantemente materia y partículas cargadas, y en ocasiones desencadena auténticas tormentas solares acompañadas de gigantescas eyecciones de plasma.
Cuando esas partículas chocan con el campo magnético terrestre pueden afectar a satélites, poner en riesgo a los astronautas o provocar espectaculares auroras en las regiones polares.
Habituados a trabajar en modelos que explican su funcionamiento, los científicos disponen en cada eclipse de una oportunidad para confirmar o rebatir sus teorías.
Y todo gracias a una coincidencia cósmica. "La Luna es 400 veces más pequeña que el Sol, pero también está unas 400 veces más cerca de nosotros", explica Brun.
Eso permite que el satélite oculte por completo el disco solar y permita observar regiones normalmente invisibles. "Tenemos una suerte increíble", agrega.
En el próximo eclipse, su equipo se concentrará en la corona solar, la parte superior de su atmósfera: una especie de "cabellera magnética un millón de veces menos intensa" que la fotosfera, el disco solar.
Se extiende a lo largo de diez millones de kilómetros y su temperatura puede alcanzar hasta 2 millones de grados Celsius.
En condiciones normales, los científicos estudian esta región mediante satélites equipados con coronógrafos, instrumentos que bloquean artificialmente la luz de la fotosfera.
Pero los eclipses totales ofrecen además una oportunidad excepcional para observar la cromosfera, la capa de la atmósfera solar situada entre la corona y la superficie.
- "Fuente de inspiración" -
Los equipos de la Agencia Espacial Europea (ESA) también seguirán atentamente el fenómeno, con un énfasis en el comportamiento del viento solar.
"¿Por qué las tormentas solares se propagan de esta manera? ¿Cuál es su estructura? ¿Podemos desarrollar modelos que permitan predecirlas?", plantea su directora científica, Carole Mundell.
La sonda Solar Orbiter, lanzada en 2020, lleva años recopilando información sobre la atmósfera y el viento solar.
Los eclipses permiten poner a prueba esos conocimientos y comprobar "hasta qué punto nuestros modelos son buenos o malos", resumió Miho Janvier, codirectora científica de la misión.
Otra misión de la ESA, Proba-3, utiliza actualmente tres naves que vuelan en formación sincronizada para crear eclipses solares artificiales en el espacio.
Además, existe un proyecto de misión denominado MESOM, que prevé enviar una sonda a la sombra de la Luna para obtener observaciones mucho más prolongadas de estos fenómenos.
Para Lucie Green, física solar del University College London e implicada en esa misión, los eclipses totales son "una fuente de inspiración para todos, tanto artistas como científicos".
"Lo que observamos desde la Tierra inspira lo que queremos hacer en nuestra investigación espacial", concluyó.
A.Freund--BlnAP